La posibilidad de filmar tanto amanecer y atardecer. Tanta mini historia. De niños, de perros, de comida. De amores, de desamores. Ironías. Dramas. Comedias absurdas. Terrores cotidianos. De todo. Historias de héroes, de monstruos, de familias, de vecinos. Matrimonios, funerales, lo que venga. Qué felicidad filmarlo todo. Qué diversión pensar entre todos la manera de hacerlo pasar. Viva esa mezcla de talento, porfiadez, y fe. Sobretodo la fe de que la mejor aventura es siempre la que viene.